Guacurarí fue Comandante General de Misiones entre 1815 y 1819, hijo adoptivo de José Gervasio Artigas y el único caudillo de origen indígena en toda la historia argentina. Nacido en Santo Tomé en 1778, defendió el territorio misionero del avance luso-brasileño y de la ocupación paraguaya, y bregó por un proyecto de país federal frente al centralismo de Buenos Aires. Murió en Río de Janeiro en 1825, y recién casi dos siglos después, en 2014, el Congreso lo declaró Héroe Nacional y General post mortem.
La estatua es obra del escultor misionero Gerónimo Rodríguez, que tardó tres meses en moldear y soldar cada parte de la figura. Se instaló el 25 de julio de 2013, sobre una base de hierro y hormigón construida especialmente en un islote de la costanera.
La vincha que lleva representa tanto su propio origen mestizo como a los guerreros guaraníes que lo acompañaron en sus batallas.
Hoy es una de las imágenes más reconocidas de Misiones — postal obligada para quien visita Posadas, y símbolo de una historia que muchas veces queda en segundo plano frente a los próceres porteños.